sábado 15 de octubre de 2011

La nueva cara de Pollo Campero

Desde hace ya varios meses veíamos por nuestra área el rótulo de "Pollo Campero" junto a las iniciales "PC". Por supuesto, por los colores, las letras y el logo dudé si realmente era la misma cadena de comida rápida a la que yo estaba acostumbrada... Tuve que esperar unos meses para recibir la respuesta: Sí y No.
Luego de enterarme que efectivamente era el mismo Pollo Campero (es decir de la misma cadena Guatemalteca) decidimos por fin comer allí el día de hoy.
Me sorpendieron dos cosas inmediatamente:
1) Estaba super lleno el restaurante
2) Las personas dentro de él no eran exclusivamente "chapinas" o latinas.
Al entrar me saludó una señorita y me entregó el menú. Por supuesto no es el tradicional menú campero, de hecho del Campero conocido en Guate sólo está el "pollo tradicional" que es frito y sabe muy parecido al de Guate (ese fue el que ordené por supuesto).
De allí, hay para dónde escoger. Desde empanadas peruanas, hasta pollo asado pasando por los clásicos "churrascos" chilenos (es decir sandwich de carne). Un bar de salsas exquisitas, la que más me gustó fue la de chipotle-tamarindo. Venden también yuca y platanos fritos, flan, pastel de tres leches con coco, pie de queso con guayaba... en fin, sabores y fusiones muy bien escogidas.
Al ver que el menú también decía "ensalada chilena" Sebas la ordenó felizmente.
No está de más decirles que la comida estaba deliciosa. Sobretodo acompañada de una rica rosa de jamaica, horchata o refresco de guayaba. La fusión de sabores es fantástica y está perfectamente bien estudiada la población de este sector. En las mesas había de todo: latinos, estadounidenses, asiáticos, afroamericanos, en fin, lograron el objetivo. Ahora Pollo Campero es la sensación del momento.
Yo me sentía feliz y orgullosa que un restaurante tan guatemalteco tuviera tanto éxito en un lugar como Webster, Houston.
Quizá alguien más tradicional diga que ya no es "Campero", pero para mí estar apenas a 15 minutos de distancia un sabor de infancia que me trae lindos recuerdos es genial. Le doy la bienvenida al cambio y sé que con esta fusión van a tener muchísimo éxito!
Definitivamente volveremos!

martes 11 de octubre de 2011

Visitando Guatemala

Llegué a Guatemala luego de 16 meses de ausencia. Lamentablemente el tiempo siempre es corto. Cada vez que llego me quedo con ganas de hacer muchas cosas; visitar más lugares, más personas, pero apenas da tiempo de organizarse. No sé cómo hay personas que pueden pasar años sin volver a su país natal. A mí me costó mucho estar tanto tiempo sin ver a mi familia, a mis amigos, sin conocer a nuestros dos sobrinos, por suerte solo fueron 16 meses.

Encontré a la ciudad más verde, con árboles más altos, más tráfico y más casas en construcción. La gente siempre sonriente y amable. El clima mucho más frío que Houston, pero agradable, lleno de vegetación y vida. El ambiente acogedor de Guatemala es inigualable y envidiable. Siempre me parece curioso cómo todos se saludan al entrar a un elevador, una tienda de barrio o incluso en la calle, como si fueran amigos de toda la vida. Los buenos modales y la cortesía son parte de esa identidad Guatemalteca de la que me enorgullezco siempre. Es muy común estar en una cafetería pequeña y que quien sale diga “buen provecho” a los comensales que siguen dentro, de hecho se ve mal si alguien no lo hace al salir. Hacer colas en los trámites bancarios o demás entidades puede no ser aburrido, pues siempre hay alguien dispuesto a contar su vida. Yo me encontré a una señora en la cola de la Embajada. No recuerdo su nombre, pero me contó que trabajaba en el Hospital Roosevelt, que tenía 4 hijos y que tres de sus hermanas estaban en Los Ángeles. Me contó de la situación de carestía en el Hospital, de las huelgas de los trabajadores, el buen trato a los pacientes, de las prestaciones laborales y de los candidatos políticos. Estuvimos conversando hasta que llegó la entrevista. Lo encontré fantástico, pues alrededor mío todos hacían lo mismo: conversaban con extraños como si fueran buenos amigos, situación normal en Guatemala pero extraña en otros países.

Guatemala es un país de completa diversidad y ese contraste de culturas lo hace rico en muchos aspectos, a mí el que más me gusta es la diversidad gastronómica. Siempre tengo la suerte de tener familia y amigos que me consienten cuando llego, preparándome platos especiales y deliciosos. En Houston aunque sean los mismos ingredientes, los sabores son distintos, no sé por qué. La frescura y sabor de cada plato es inigualable. Por eso cuesta explicar estando fuera que se extraña la comida, porque no es un solo plato, es el sabor en general.

Me encanta llegar a Guatemala y darme cuenta de lo maravillosa que es su gente. Veo alrededor y compruebo que la mayoría es gente trabajadora que hace lo que puede por salir adelante. Por eso siempre me entristezco de leer las noticias o de escuchar de todos que la situación ha empeorado. También llegué a encontrar a una Guatemala con mucho miedo. En general todos reconocen que Guatemala es un país con mucha violencia y viven pendientes de las noticias en los periódicos o en las reuniones. Creo que son pocas las reuniones donde no se hable de la inseguridad, lo cual sigue alimentando el miedo. Es extraño cómo todos dicen que siguen robando celulares, pero a la misma vez la gente sigue comprando celulares robados (lo cual genera más demanda para robarlos).

Por mi parte, intenté lo más posible disfrutar al máximo; disfrutar estar en familia, compartir con los amigos, disfrutar del clima y la comida. Intenté darme cuenta que es un país lleno de vida y con muchísimo potencial, viendo siempre el vaso medio lleno.
Espero pronto poder volver pronto y ésta vez acompañada de Sebastián que me hizo muchísima falta. Visitar a la familia es muy importante, ya sea en Chile o en Guate, por eso es necesario hacerlo más seguido.

lunes 12 de septiembre de 2011

En elecciones nuevamente y a segunda vuelta con sorpresa y decepción

Estuve esperando los resultados a distancia, como en el 2007 cuando Guatemala se iba a segunda vuelta con el partido Patriota y el Unionista. Esta vez también me dormí sin saber un resultado final. Hasta hoy por la mañana me llevé la sorpresa de encontrar en segundo lugar al candidato más populista (y charlatán en mi opinión) de todos.

No sé por qué me sorprenden los resultados de las elecciones en Guatemala, si en realidad el país no ha cambiado mucho. Mi papá dice que la gente no tiene memoria electoral (o política), pues se repiten en ciclos las mismas cosas con distintos nombres. Nuevamente tiene razón.

Creo que mi sorpresa llega porque leyendo en la comunidad virtual (y social) me he dado cuenta que la mayoría de la gente que conozco opinamos parecido (claro, es de esperarse). La mayoría no se dejó engañar por canciones populistas ni promesas falsas. Leyeron los planes de gobierno, escucharon las propuestas, estuvieron al tanto de los foros políticos, en fin, hicieron lo que pudieron para razonar el voto. Pero a la hora del resultado final, la gente más educada no es la que manda. Una realidad triste.

A veces confirmo que Guatemala está dividida en 2 países, uno lo forma las dos grandes ciudades (Guatemala y Quetzaltenango), donde por supuesto hay más educación y desarrollo. El otro país es una realidad distinta, rural, ignorante, donde canciones y promesas vacías y tontas todavía engañan. Qué hacer con estas dos realidades?. Cómo afrontar este GRAN problema de desigualdad?

Cuando visité San Cristóbal Totonicapán fue la primera vez que me sentí turista en mi propio país. Fue allí donde me di cuenta de la gran división no sólo social, sino cultural y lingüística. Me preguntaban y "De dónde viene?" casi como si me preguntaran "de qué país viene?". Entonces, en el contexto electoral, es de esperarse dos resultados opuestos. Pero de todas formas, la cachetada de la realidad cae como una mano de fuego que pega y quema fuerte.

En noviembre será la segunda vuelta, y me pregunto, cuál de los dos países se hará notar? Lamentablemente la Guatemala educada es el país minoritario. Entonces, qué hacer?

Los comentarios en Facebook dicen cosas como decidir entre el SIDA o el Cancer para Guatemala, refiriéndose a los dos candidatos a presidente para la segunda vuelta. Es triste ver estos resultados y sentirse atados de manos. Sobretodo en un país tan desigual y dividido donde la mayoría de votantes no tienen idea por quién están votando y no se dan cuenta que su voto (a la larga) genera decisiones grandes para el país.

sábado 9 de julio de 2011

¿¿Qué hacer con mi Guate querida??

Nuevamente leo noticias tristes de Guatemala. Esta vez asesinaron a alguien muy conocido: Facundo Cabral.
Leo la indignación y repudio de la gente guatemalteca en los medios de comunicación y redes sociales. Leo el dolor, la vergüenza que causa ser de un país con tanta violencia. No puedo sino unirme al sentimiento a la distancia. Me apena la noticia, no puedo evitar sentir tristeza.
Entre mi afán por entender lo que siento encontré esto, que describe perfectamente como me siento, escrito décadas atrás por Manuel José Arce

Yo no quisiera ser de aquí


Yo no quisiera ser de aquí.
Amo, con todo lo que soy, este suelo y su gente.
Por eso mismo, sufro de manera atroz.
Por eso mismo, me duele hasta el aire que pasa.
Por eso mismo, no quisiera estar aquí.
No quisiera ser de aquí.
No quisiera amar tanto a este país, a esta gente.
El amor se me tranforma en dolor. Y eso no es justo.
El amor ha sido siempre alegre, constructivo, sinónimo de felicidad, y de optimismo.
Yo amo a mi país. Y es un amor triste, impotente, infeliz, que me duele,
que todos los días tiene nuevas llagas, que siempre está más y más crucificado.
Veo su mapa cercenado, una y otra vez.
Veo su historia de burlas crueles, sangrientas.
Veo su geografía amenazada por el planeta.
Veo a sus moradores misérrimos, ignorantes, raquíticos, hambrientos.
Veo su suelo ubérrimo, inútilmente ubérrimo, para la mayor parte de sus habitantes.
Veo su violencia, progresiva, galopante.
Veo, siento, vivo su tragedia incesante. Y me duele.
Me duele tanto como me duele decir: "Yo no quisiera estar aquí",
"yo no quisiera ser de aquí".
Porque ser de aquí es una enfermedad incurable. Uno se va, y entonces la nostalgia.
Uno se va, pero las noticias lo persiguen,
los ojos buscan siempre un algo de aquí, la distancia castiga.
Uno se va. Pero aunque se vaya, no se va: uno anda llevando su Guatemala adentro,
como un amado cáncer, como una idea fija, como un verde corazón que siempre
duele al palpitar y que palpita siempre.
Yo no quisiera estar aquí. Yo no quisiera ser de aquí.
Y aunque me duele el dolor del mundo, perdóneseme,
pero me duelen menos otros países que éste.
Me voy a veces. Me meto en un libro y me voy.
Tomo un pasaje de canción o recuerdo y me voy.
Escribo una carta, me meto con ella en el sobre, me pongo en el correo y me voy.
Pero dura muy poco mi viaje: desde adentro de mí mismo país
-éste pequeño y cruel país-, se me hace presente, me sangra, me duele.
Cuánto amor en el dolor. Cuánto dolor en el amor.
Qué dura eres, Guatemala.

(Manuel José Arce)

lunes 27 de junio de 2011

El verano y el Aire Acondicionado

Cuando recién llegué a Houston no entendía por qué todos estaban tan acostumbrados a la calefacción y al aire acondicionado. Como llegué en Noviembre, abría las ventanas tal como solía hacer en Guatemala para refrescar el ambiente. Nada podía prepararme para el verano. Cuatro veranos después ya estoy acostumbrada al aire acondicionado, pero me resisto a ponerlo tan bajo como los Houstonianos.

Me parece increíble que a veces tenga que llevar un sueter liviano a la oficina para evitar enfermarme, pues el aire acondicionado es demasiado fuerte. El verano empezó hace tres días oficialmente, y las temperaturas en Houston nunca habían sido tan altas en esta época. Si a eso le sumamos la poca lluvia, muchas veces el ambiente se siente de horno, casi literalmente. El aire acondicionado, por supuesto ayuda a estar en un ambiente agradable, pero a veces pareciera como si todos quisieran vivir en un clima nórdico, como Islandia o el norte de Canadá con veranos de 18 y 19ºC.

Es super contrastante pasar de un ambiente que está a 19ºC a la temperatura natural a 38-40 con 80 o 90% de humedad, pero sin lluvia.

El verano debería ser una época para disfrutar del clima afuera, aprovechar que anochece más tarde y salir a andar en bicicleta, o en kayak, hacer asados, ir a los parques. Lo increíble es que a pesar de tener muchísimos lugares a la mano para hacer cualquier tipo de actividades al aire libre, la gente no se acostumbra a vivir sin el aire acondicionado y pasa de un lugar con aire acondicionado al auto, a otro lugar con aire acondicionado, todo a puertas cerradas.

No es que diga que 40ºC son agradables, definitivamente no lo son, pero muchas veces la gente exagera con el uso del aire acondicionado, al punto de no disfrutar nada al aire libre. No bromeo cuando digo que muchas personas en sus casas tienen ventanas que nunca han abierto, o ventanas selladas (para hermetizar los ambientes).

El aire acondicionado es parte del estilo de vida. En días primaverales, el aire acondicionado no se suspende, y si realmente no es necesario, la gente enciende ventiladores para que "fluya" el aire y dar la sensación de una corriente fría. Es interesante el fenómeno.

Nosotros, por supuesto no dejamos de usar aire acondicionado, es casi imposible vivir sin él durante el verano. Sin embargo, creo que lo usamos moderadamente, como debería ser.