Recientemente (hace 2 años) empezó alrededor mío un boom por las máquinas personales para haer café, como las Keurig, u otras similares. En las casas de amigos, vecinos y oficinas se multiplicaron estas máquinas.
Yo sigo de la "tradición antigua" de percolar el café, en gran parte porque en casa sólo tomo café guatemalteco y sé que sabe mejor recién molido. Sin embargo, no puedo evitar usarla en la oficina y cada vez q lo hago me pregunto cuántos recursos estoy desperdiciando.
No es difícil hacer la cuenta. Si me tomo un promedio de 6 tazas de café o té usando esta máquina a la semana, utilizo (si me tomo 3 semanas de vacaciones/días personales/enfermedad al año) 294 tacitas plásticas desechables (k-cup) al año, si a eso les sumo el azúcar (2 bolsitas de azúcar x taza) son 588 bolsitas de papel que se van a la basura sólo por mi consumo, si a eso le sumo la pajilla plástica para mover el café (294 pajillas) los números no son halagadores, sobretodo considerando las 10 personas al día en mi oficina en la que toman café o té caliente todos los días y usan la maquinita.
Es impresionante este ejercicio, sobretodo considerando que la gente no se da cuenta de ello. Es fácil hacer el café todos los días sin darse cuenta de los recursos que utilizamos.
Ahora que hice los números, decidí usar el adaptador reusable para evitar tirar a la basura 294 pequeños contenedores plásticos al año que a la larga siguen acumulándose y dejaré de mover mi café con las pajillas desechables (una simple cuchara basta).
Algo es algo, no?
Ernesto Sabato escribió: "la vida consiste en crear futuros recuerdos", ¿qué mejor lugar para almacenarlos que aquí?
lunes, 16 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
La amistad también es familia
Este fin de semana me hizo reflexionar sobre la verdadera amistad.
Me di cuenta que muchas veces (y sobre todo estando lejos) los amigos se convierten en familia. Te apoyan en momentos difíciles, te aconsejan cuando lo necesitan e incluso te contradicen si creen (o saben) que es por tu propio beneficio.
Viniendo de Guatemala o Chile que son países donde la familia tiene un papel muy importante, tener buenos amigos se vuelve indispensable en el extranjero.
Agradezco mucho estar rodeada de tan buenos amigos, que a decir verdad ya forman parte de mi familia. He aprendido y seguiré aprendiendo de sus buenos ejemplos y consejos.
Espero poder también retribuirles la generosidad y cariño que nos han dado a nosotros.
Me di cuenta que muchas veces (y sobre todo estando lejos) los amigos se convierten en familia. Te apoyan en momentos difíciles, te aconsejan cuando lo necesitan e incluso te contradicen si creen (o saben) que es por tu propio beneficio.
Viniendo de Guatemala o Chile que son países donde la familia tiene un papel muy importante, tener buenos amigos se vuelve indispensable en el extranjero.
Agradezco mucho estar rodeada de tan buenos amigos, que a decir verdad ya forman parte de mi familia. He aprendido y seguiré aprendiendo de sus buenos ejemplos y consejos.
Espero poder también retribuirles la generosidad y cariño que nos han dado a nosotros.
martes, 26 de febrero de 2013
163 pequeños relatos
Hoy me di cuenta que he escrito 163 pequeños relatos
163 historias en 6 años de vivir en Houston.
Algunas, por supuesto con más detalle que otras, pero son 163 relatos al fin y al cabo.
Sin embargo, se me pasó el tiempi y no escribí sobre nuestro viaje a Alemania, o la fantástica experiencia de cuidar a una ardillita bebé.. Me faltó escribir sobre la visita de mis suegros o de mis papás o de la mudanza a la nueva casa....en conclusión: me faltó escribir.
Creo que retomaré el blog!
Aunque no tenga todo el tiempo para redactar en detalle, lo haré más seguido.
jueves, 5 de julio de 2012
Respirando Montañas
Este fin de semana tuvimos la oportunidad de conocer un poco de Colorado. La experiencia en sí fue maravillosa. Siempre nos quedamos con ganas de conocer más, de recorrer más, y de aprovechar más. De lo que ambos estamos seguros, es que ésta no la última visita al Parque Nacional de las Montañas Rocosas (Rocky Mountains National Park) o nuestra única visita a Colorado. Vamos (tenemos que) volver.
Tanto Sebas como yo extrañamos nuestras montañas. Ambos crecimos con climas distintos, pero siempre en el paisaje estaban las montañas o los volcanes, en mi caso. El poder mirar hacia el Oeste y observar algo tan bello, es una experiencia entre nostálgica y hermosa.
Decidimos recorrer lo más posible con el poco tiempo que tuvimos. La ventaja, es que el parque está accesible por auto, e incluso hay transporte gratis desde los centros de información para aquellos que desean caminar por los senderos sin llevar el carro. Nosotros íbamos preparados para recorrer y caminar.
Manejamos alrededor de varias montañas hasta llegar a sus miradores. Estuvimos muchas veces a 4,000 metros de altura observando la naturaleza y respirando los colores del lugar. Una mezcla entre árido y verde; entre cálido y seco. Un viento helado corriendo desde el sur este que refrescaba el paisaje de verano. Estuvimos muy cerca de dos glaciares y pudimos tocar la nieve de lo que restaba de un cono glacial.
Lamentablemente, el cambio climático ha afectado muchisísimo la región. Vimos cómo los pinos enrojecían sus troncos por el estress de la sobrepoblación del escarabajo de pino, quien se aprovecha de los días inusualmente cálidos para reproducirse sin cesar. Al mismo tiempo, pudimos conocer un poco de la historia del parque y nos llenamos de esperanza al darnos cuenta que hubo lugares en que estuvieron deforestados por la tala sin control y poco a poco el parque se ha ido recuperando, incluso a pesar de los fuegos que constantemente lo afectan.
Caminamos muchísimo y si nos hubiera dado el tiempo y las fuerzas, habríamos caminado más.
Mudanzas...(II)
Hemos estado en el mismo complejo de apartamentos desde que llegamos a Houston. Ahora se acerca una nueva etapa: es tiempo de mudarnos a una casa.
Creo que la principal razón por la que no nos hemos mudado antes es simple: estar en el status quo es lo más cómodo del mundo.
Sin embargo, Estados Unidos es un país muy adaptable a los cambios. Las personas van y vuelven con tanta normalidad como los trenes en una Estación Central. No hemos conocido a nadie que haya permanecido en su casa por más de 15 años. Por esa razón, siempre hay historias de "cuando vivimos en el otro lado de la ciudad", o "cuando nos enviaron a otro Estado a trabajar". Historias de mudanzas van y vienen en el hablar cotidiano. Los estadounidenses se preparan desde niños para mudarse, cuando lo hicieron sus padres. Recuerdo perfectamente hace 3 años cuando nos mudábamos de un apartamento a otro y Tim, Vivian y Hillary nos ayudaron con sus pickups, su fuerza, su experiencia y por supuesto, su amistad. De no haber sido por ellos no habríamos podido terminar a tiempo. Esta vez va a ser un poco distinto, porque vamos a aprender de las experiencias pasadas. Darnos tiempo para empacar.
Como en aquella ocasión, esta vez hacemos un recuento de todo lo que hemos acumulado, y aprovechamos a deshacernos de las cosas innecesarias.
No hemos empezado aún el proceso completo, pero por lo menos estamos más cerca cada día. Dentro de poco, se guardarán nuestras pertenencias dentro de cajas para ser llevadas y acomodadas a un nuevo lugar.
Empezar con tiempo es la clave para una mudanza sin problemas. Esperemos poder lograrlo sin mayores percances.
Creo que la principal razón por la que no nos hemos mudado antes es simple: estar en el status quo es lo más cómodo del mundo.
Sin embargo, Estados Unidos es un país muy adaptable a los cambios. Las personas van y vuelven con tanta normalidad como los trenes en una Estación Central. No hemos conocido a nadie que haya permanecido en su casa por más de 15 años. Por esa razón, siempre hay historias de "cuando vivimos en el otro lado de la ciudad", o "cuando nos enviaron a otro Estado a trabajar". Historias de mudanzas van y vienen en el hablar cotidiano. Los estadounidenses se preparan desde niños para mudarse, cuando lo hicieron sus padres. Recuerdo perfectamente hace 3 años cuando nos mudábamos de un apartamento a otro y Tim, Vivian y Hillary nos ayudaron con sus pickups, su fuerza, su experiencia y por supuesto, su amistad. De no haber sido por ellos no habríamos podido terminar a tiempo. Esta vez va a ser un poco distinto, porque vamos a aprender de las experiencias pasadas. Darnos tiempo para empacar.
Como en aquella ocasión, esta vez hacemos un recuento de todo lo que hemos acumulado, y aprovechamos a deshacernos de las cosas innecesarias.
No hemos empezado aún el proceso completo, pero por lo menos estamos más cerca cada día. Dentro de poco, se guardarán nuestras pertenencias dentro de cajas para ser llevadas y acomodadas a un nuevo lugar.
Empezar con tiempo es la clave para una mudanza sin problemas. Esperemos poder lograrlo sin mayores percances.
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