jueves, 14 de mayo de 2009

Washington DC parte 1


Washington, como muchos lugares, no se puede conocer en un par de días. Hay tanto qué ver y tantos lugares por recorrer que fácilmente puede una persona pasar meses sin llegar a visitar todos los rincones turísticos. Nosotros teníamos pendiente este viaje desde hace dos años y por fin lo concretamos.

Ésta a pesar de ser mi segunda visita, ha sido en la que más he conocido lugares y donde realmente me di cuenta de lo fascinate de esta ciudad. En mi primera visita, le dí un vistazo liviano y rápido, como hojeando un libro por primera vez, sin comprender realmente su contexto pero apreciando lo valioso de su contenido.

Nuestro recorrido empezó días antes, cuando compramos una guía turística leyendo y sumergiéndonos de antemano a donde íbamos a ir. Nos dimos cuenta de la dimensión de los lugares y de la intensidad de lo que íbamos a ver. Luego de leer y seleccionar los lugares a dónde ir, nos dimos cuenta que nuestras expectativas se resumían en tres palabras: El Mall Nacional, el Smithsonian y la Biblioteca del Congreso.

Sabíamos que esas tres palabras abarcaban demasiado y que íbamos a necesitar resumir más nuestro recorrido, pero a pesar de todo, creo que hicimoas lo posible por llenar nuestras expectativas, y como toda buena visita, las superamos.

En cuanto nos establecimos y dejamos las maletas, estábamos listos para empezar a caminar (preparados con botellas de agua y zapatos adecuados). Así nos dirigimos inmediatamente a ver los monumentos y homenajes a los grandes líderes y héroes Estadounidenses, es decir al Mall Nacional.

viernes, 13 de marzo de 2009

Los vecinos

Hemos comprobado en otras ocasiones que los vecinos son esenciales para formar un ambiente agradable a nuestro alrededor. Actualmente, vivimos en un complejo de apartamentos en donde el promedio de inquilinos se queda 1 año o menos y así es como hemos conocido a muchas personas y estilos de vida.

Nuestras experiencias con los vecinos han sido tantas, que decidí hacer un post para contar algunas historias, incluyendo la de anoche (que finalizó a las 12am).

Una de las primeras anécdotas que viene a mi mente, pasó hace año y medio cuando cocinábamos empanadas chilenas para llevar a una reunión al día siguiente. Empezamos la noche antes para ahorrarnos tiempo. Cuando cocinábamos las cebollas para preparar la carne (5 cebollas para ser exacta) se apagó la luz sólo en nuestro apartamento. Aquí en Estados Unidos es muy extraño que esto suceda y luego de pasar por las preguntas respectivas (pagamos tarde? hay sobrecarga? hubo daño en todo el complejo o sólo aquí?) Sebas salió con una linterna a verificar el contador general. La sorpresa llegó cuando vimos a nuestro vecino de enfrente desconectándonos el contador (acto penado por la ley) "por error", pues por falta de pago a él le habían desconectado la electricidad y estaba "intentando" reconectársela él mismo sin pagar la multa respectiva y desconectándonos a nosotros la electricidad en el intento. Fue una noche larga, pues luego de llamar a la compañía eléctrica (y arriesgar una multa), volvimos al apartamento que olió a cebolla durante una semana.

Otra anécdota sucedió mucho después, cuando nos dimos cuenta que nuestros vecinos dejaban su basura por la noche (en vez de hacerlo en la mañana, como está indicado) provocando que toda la calle y parte de la acera amaneciera llena de basura, pues los mapaches y algunos gatos llegaban por la noche atraídos por el olor, a buscar comida o simplemente a cureosear. El colmo fue una vez que no sólo la calle era un desastre, sino que usaron un pequeño jardín y un árbol como parte de su "basurero", cosa que por supuesto no nos agradó y que hizo a Sebas protestar poniendo un letrero y a mí quejarme con la Administración. En realidad lo que más me molestó (dejando a un lado la falta de respeto hacia la naturaleza) fue la poca consideración con las personas de mantenimiento, que tienen que tomarse tiempo de más para limpiar (incluso a veces con cloro) los restos de basura orgánica que dejan atrás estas personas, cuando todos deberíamos ser responsables de cada uno de nuestros actos, sean cuales sean.

Así es como hemos pasado por muchas experiencias con nuestros vecinos. Hemos tenido vecinos de todos tipos, desde vecinos que dejan en la "basura" televisores LCD nuevos de 21" o libros carísimos, hasta vecinos que dejan colillas de cigarros y latas de cerveza en las calles cual basurero clandestino. Por supuesto, no todo ha sido negativo, también hemos tenido muy buenos vecinos, de los que muchas veces hemos dependido en ocasiones de emergencia, o simplemente para juntarnos los viernes por las noches a conversar o jugar algún juego de mesa o cenar. Ahora está iniciando otra de las etapas donde estamos cambiando de vecinos, y pronto tendremos más historias qué contar, lo que me lleva a la historia de anoche.

Desde hace cinco días nos dimos cuenta que a las 11:30pm (y durante una hora exacta) nuestro vecino de al lado ponía música a un volumen suficientemente alto como para molestar nuestro sueño (o intento de sueño). El primer día pensamos que estaba celebrando algo, y lo dejamos pasar. El segundo, estábamos despiertos, así que no nos molestaron las canciones. Para entrar en contexto, tengo que mencionar que nuestro nuevo vecino es originario de la India, así que sus canciones no sólo nos eran completamente ajenas para nosotros, sino hasta cierto punto distantes y desagradables.

Cuando llegó el tercer día, nos dimos cuenta que si no hacíamos algo íbamos a escuchar una hora de música Hindi todas las noches; así que luego de tocar la pared varias veces (y en vano) Sebastián decidió ir a tocar su puerta y pedirle que le bajase volumen. Yo me quedé en la habitación escuchando de este lado cómo el volumen disminuía por completo, pero a la vuelta Sebas me contó que nuestro vecino no abrió la puerta, así que no supimos si la llamada de atención había sido escuchada o no sino hasta la noche siguiente.

Esta era la quinta noche sin dormir temprano y escuchando música Hindi (a las 11:45pm) decidimos ir a tocar (esta vez ambos) la puerta. Vimos asomarse una silueta tímida y asustadiza que, sorprendido de nuestra petición (de bajar volumen la música) dijo un simple "está bien, la apagaré" y cerró la puerta, acatando la orden cual soldado en escuadrón. La verdad, no fuimos pesados, y nuestra intención nunca fue la de pedirle que "dejara de escuchar" la música, sino pedíamos que le redujese el volumen. De cualquier forma la música desapareció por completo.

No sé qué mpresión se habrá llevado de nosotros, y tampoco sé cómo irá a ser nuestra futura relación con él o con los futuros vecinos por llegar. Viviendo en un país con tanta diversidad cultural es inevitable encontrarse con distintos estilos de vida, lo que también hace de esta experiencia algo enriquecedor. Yo solo espero poder seguir conociendo gente de distintas culturas, pues siempre se aprende algo nuevo.

jueves, 26 de febrero de 2009

El tiempo que pasa

Ya he dicho en otras ocasiones que el concepto del tiempo me intriga. Me parece increíble cómo hemos dividido el día y los años en horas, minutos, segundos que a pesar de ser intangibles forman una parte esencial de nuestras vidas. Yo como tantas personas, me he visto afectada por el paso del tiempo que hasta este blog ha sufrido las consecuencias.

El tiempo me ha hecho omitir anécdotas memorables como la visita de mi cuñada, Francisca y todaos los lugares y paseos hechos con ella. Así fue como omití el viaje a Austin y los paseso en bicicleta a lo largo del río Austin obser observando tortugas y patos, mientras los peatones caminaban o corrían en los senderos. Omití el paseo al Acorazado "Texas", que merece un post por sí solo en cuanto a su construcción, diseño e historia. Omití también la visita al Museo de Historia Natural, rodeados de fósiles, dinosaurios, y las dos impactantes exposiciones de "Body Worlds" y "The birth of Christianity" donde nos encontramos sumergidos entre la belleza y complejidad del diseño humano contrastados con la historia de los profetas y los evangelios en el inicio del cristianismo. El Super Bowl también quedó omitido, que a pesar de no ser fanática del football americano, me hizo recordar las semejanzas entre los seguidores de equipos deportivos. La visita al parque después de cuatro meses de estar cerrados debido a Ike, y la alegría de los gansos y patos al recibir comida, no la incluí tampoco. Así como también omití la experiencia en kayaks al atardecer.

El tiempo pasa, y pasa rápido, finaliza un mes y empieza otro. Es extraño, pero volver a la "rutina diaria" después de un mes de "vacaciones" y paseos me está costando. Ahora me sumergí en una atmósfera casi alejada de la computadora, con nuevas distracciones y quehaceres, dejando atrás escribir, que a pesar que me hace falta, no me es tan necesario. El tiempo avanza muy rápido y las balanzas diarias se mueven gracias a él. De hecho, en vez de estar escribiendo, debería estar cocinando, o leyendo algo de la U, u ordenando un poco el apartamento. Y la palabra balanza viene a mi mente de nuevo, y el tiempo viene por añadidura...

El tiempo... qué seríamos nosotros si no lo midiéramos? Podría estar escribiendo unos segundos, o un par de horas, y no podría disginguir entre uno u lo otro. Las experiencias podrían durar años y las pesadillas fracciones de segundos, volviéndolo todo una novela de HG Wells o de Julio Verne.

Lo increíble es darse cuenta, como dijo bien John Lennon, que "la vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes". Y así como las horas están llenas de minutos y segundos, la vida está llena de experiencias que hay que aprovechar, sean cuales sean. Todas las personas necesitan ese balance entre las actividades diarias colocando un espacio para todo (amor, trabajo, salud, vida social.. etc). La gracia está en saber aprovechar cada minuto, pues al aprovechar los minutos se aprovecha la vida. El desafío está en darse cuenta de ello a tiempo.

domingo, 11 de enero de 2009

Los treintas

El día de hoy cumplí treinta años y todavía me cuesta creerlo. Repito en mi mente "tres décadas" mientras veo hacia atrás todo lo que he avanzado.

Hace treinta años se estrenaba la película "Rocky II", en la radio se escuchaba la canción de Gloria Gaynor "I will survive", y la UNESCO declaraba a la Antigua Guatemala como un patrimonio cultural a nivel mundial. Ahora estos acontecimientos se me hacen tan lejanos!

La edad es una medida extraña, proque muchas veces no representa realmente como nos sentimos o nos vemos. En mi mente, los treintas siempre estuvieron llenos de anuncios de cremas faciales, vitaminas, calcio y visitas al médico. Así es como me pregunto, tendré que empezar a buscar cremas reafirmantes o tomar más vitaminas con calcio, como lo dice mi tía? debería dormir más? hacer más ejercicio? comer más fruta? tomar más leche? debería ir al médico? al oculista? al dentista? al ginecólogo?

Luego empieza un ataque culutral, donde me digo ya han pasado treinta años y no he leído ni la mitad de los libros que me gustariá leer, no he aprendido francés, ni he conocido la biblioteca de Alexandría, todavía no he aprendo a tocar bien el piano, ni he escalado el Volcán de Pacaya, o el de Agua... Después empiezo a contrarrestar todo lo que he avanzado. A nivel personal me casé con un hombre excepcional al que quiero muchísimo, a nivel profesional alcancé una meta más graduándome de Maestría en la U de Houston y a nivel espiritual siento que estoy aprendiendo cada vez más.

Entonces, como decía hace dos años, la balanza se inclina siempre hacia lo fructuoso. Quizá la edad no significa mucho cuando la vemos en nivel de aprendizaje. Yo siento que este año, este cambio de 29 a 30, trajo consigo más madurez y más tranquilidad. Tal vez tengan razón mis amigas que dicen que los treintas son mejores que los veintes... quizá todo tiempo futuro es mejor!

Mientras tanto, agradezco enormemente las oportunidades y los obstáculos que me han ayudado a estar donde estoy.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Tamaleada Houstoneana

Es natural que yo por ser guatemalteca, me fascinen los tamales guatemaltecos en época navideña. Por supuesto, también es natural que a Sebas por ser mi esposo, le encanten los tamales aunque no sea guatemalteco. Lo interesante es encontrarse con personas que no tienen ningún vínculo con Guatemala y al probar los tamales queden fascinados también.

Hace un año, nuestros amigos Tim, Vivian y Hillary probaron nuestros tamales por primera vez. Tanto les agradaron, que le pidieron a mi mamá que cuando viniera a Houston, hiciera los tamales aquí. La primera reacción fue decir: no vamos a encontrar los ingredientes! Pero nuestros amigos confiados de la diversidad en Houston nos decían: por supuesto que sí!

Así pasó un año y llegó el mes de diciembre. Cuando les conté que mi mamá venía de visita inmediatamente se acordaron de la promesa de hacer tamales y empezamos la aventura. Desconfiadas de no encontrar todos los ingredientes fuimos a un supermercado "latino" llamado Fiesta. Para nuestra sorpresa no sólo habían todos los ingredientes, sino también las hojas! Que nunca creímos encontrarlas así de fácil.

Por supuesto que también habían muchísimos ingredientes guatemaltecos y comidas que no había probado en bastante tiempo, como tamalitos de elote, paches, galletas chicky, incluso jocotes y nances. No era de asustarse entonces que encontráramos pepitoria, ajonjolí, y miltomate.

Luego de comprar los ingredientes, decidimos al día siguiente iniciar la faena. A las 9 de la mañana hicimos la cita con la receta y la cocina para preparar los tamales. Nuestras amigas estadounidenses estaban fascinadas y asombradas del procedimiento minucioso y detallado. Del cuidado de hacer la masa, tostar los ingredientes, cocer las hojas, cerrar los tamales, amarrarlos, cocerlos. Creo que nunca se imaginaron que el proceso era tan largo.

Luego de 9 horas de trabajo y 3 horas de espera (a que se cocieran) los tamales estuvieron listos para ser degustados. El resultado: unos tamales deliciosos!