Desde el 24 de abril que no esscribía nada por aquí, y es que el tiempo se me ha pasado volando. Hace ya casi un mes empecé a trabajar y por supuesto los cambios en la rutina diaria llegaron junto con el trabajo, dejando espacios más cortos en donde puedo escribir y plasmar lo que pienso o lo que nos sucede por estos rumbos
Voy a proponerme hacer un espacio para escribir unas líneas cada sábado. Quizá lo logre.
Empezar un nuevo trabajo siempre me ha parecido emocionante. Nuevas personas, nuevos desafíos, nuevos ritmos, nuevo todo... Ésta vez, empezándolo en Houston es aún más notorio el cambio, no sólo por la diferencia en el idioma sino en sí el estar en otro país e iniciar vida laboral es definitivamente algo nuevo.
Sin embargo, con mi poca experiencia laboral he creado una hipótesis que dice que los trabajos se parecen sea el país que sea. No me refiero al tipo de trabajo, sino al ambiente laboral. Siempre va a haber personas más sociables o menos sociables; personas dispuestas a ayudar, o centradas completamente en lo suyo; jefes exigentes o jefes permisivos. Quizá las exigencias para producir a veces varían, pero no radicalmente.
A la larga siempre van a suceder situaciones similares y es hasta cómico darse cuenta que los mismos problemas se pueden generar en distintos países con distintas culturas.
Apenas llevo un mes trabajando, así que no he podido sumergirme en la política de mi nueva compañía; pero me resulta reconfortante darme cuenta que a la larga todos somos parecidos.
Ernesto Sabato escribió: "la vida consiste en crear futuros recuerdos", ¿qué mejor lugar para almacenarlos que aquí?
sábado, 19 de junio de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Dispositivos Electrónicos
En la Universidad cursé varias asignaturas relacionadas con la electrónica y los dispositivos electrónicos, y realmente puedo decir que las clases no me gustaron. Quizá fue porque en pocas ocasiones fueron prácticas. Había mucha teoría en armar los circuitos, en entender sus funciones, en saber cómo un componente se comunicaba con otro, pero poca práctica en aplicar los conceptos.Ahora casada con Sebastián, que desde los cinco años ha experimentado con los dispositivos y circuitos electrónicos me es imposible no volver a recordar aquellas cátedras. Mi resistencia a aprender de elctrónica poco a poco se ha ido diluyendo. A veces lo veo en su taller creando e inventando nuevas cosas y me llama la atención su pasión por la electrónica. Bromeo diciéndole que puede ver un circuito y sin desarmarlo saber inmediatamente qué está ocurriendo o cómo repararlo.
Así es como tímidamente me he interesado por la electrónica. Tenemos varios libros para "aprendices" que enseñan las bases para armar los circuitos y espero algún día poder entenderlos y quizá apreciarlos aplicando los conceptos. Lo bueno es que con Seba como instructor puedo tener tutoría personalizada.
Ayer fue mi primer intento en armar un circuito, algo que nunca me imaginé podía ocurrir. Aquí en Houston hay una tienda que motiva a los niños a aprender de electrónica con kits pre-armados de circuitos sencillos. Seba compró uno ayer y yo decidí armarlo. Mi sorpresa fue darme cuenta que es algo relajante. Es un trabajo minucioso y detallado, pues los circuitos son pequeños y para soldarlos hay que tener cuidado. Sin embargo, el estar allí entre los dispositivos, soldando partes pequeñas es algo que a la larga es satisfactorio y tranquilizante. Yo le agregaría música al hacerlo, pues mi mente se relajaría aún más así.
Lo interesante fue que me permitió entender por qué Sebas puede pasar horas haciendo algo tan pequeño, sin importar si es de día o de noche si hay que comer o si hace calor. Sobretodo conociendo más sobre las funciones de cada componente, es como estar en un mundo distinto, como estar en un ecosistema rico en vida electrónica con el que se pueden hacer grandes cosas pero del que depende de cada una de las partes para vivir como tal.
Me gustó entrar un segundo a ese mundo distinto y seguramente volveré más adelante. Llevada de la mano de mi maestro personal quien me enseña cariñosamente una de sus mayores pasiones. Sé que poco a poco le perderé el miedo a lo desconocido y podré entender un poco más este nuevo mundo, quizá hasta aprenderé a hablar el mismo idioma, sería fantástico, no?
jueves, 8 de abril de 2010
El tiempo
Cuando vuelvo atrás y veo que ya han pasado 3 años y medio estando en Houston, me sorprendo. ¿Cómo puede ser que el tiempo pase tan rápido?
Ya estamos en la primera semana de abril y ya se acerca mayo, y yo siento que apenas hace unas semanas era enero y volvíamos de Austria. El paso del tiempo deja experiencias y recuerdos, pero quizá todos estamos tan apurados que no nos damos cuenta de cuán rápido está pasando todo.
A veces me pregunto cómo será el paso del tiempo para otros seres, como los árboles, por ejemplo. Me imagino que para ellos el paso del tiempo es mucho más lento y nos sentirán a nosotros siempre acelerados y en constante movimiento. A la larga, al compararnos con una araucaria, somos un suspiro en sus vidas. No digamos, comparándonos con el ciclo de la tierra.
Igual el tiempo seguirá pasando y no nos queda más que aprovechar cada día, porque a la larga, si se aprovechan los días también se está aprovechando la vida!
Ya estamos en la primera semana de abril y ya se acerca mayo, y yo siento que apenas hace unas semanas era enero y volvíamos de Austria. El paso del tiempo deja experiencias y recuerdos, pero quizá todos estamos tan apurados que no nos damos cuenta de cuán rápido está pasando todo.
A veces me pregunto cómo será el paso del tiempo para otros seres, como los árboles, por ejemplo. Me imagino que para ellos el paso del tiempo es mucho más lento y nos sentirán a nosotros siempre acelerados y en constante movimiento. A la larga, al compararnos con una araucaria, somos un suspiro en sus vidas. No digamos, comparándonos con el ciclo de la tierra.
Igual el tiempo seguirá pasando y no nos queda más que aprovechar cada día, porque a la larga, si se aprovechan los días también se está aprovechando la vida!
sábado, 27 de marzo de 2010
La primavera
Hace tres semanas me avisó un gorrión que la primavera venía en camino, llevaba una ramita para hacer su nido. En ese entonces me extrañé, pues las temperaturas no subían de los 14º y la primavera se caracteriza por temperaturas superiores a los 20º, pero una vez más los pajaritos son más sabios y saben con pequeñas señales que es tiempo de anidar.
Luego de ver al gorrión, me di cuenta que los árboles se empezaban a llenar de flores poco a poco. Me di cuenta que el verde empezaba a llegar al paisaje y que en el ambiente se empezaba a respirar la primavera.
Quizá porque la primavera me recuerda Guatemala es que es mi estación favorita, pero indudablemente la esperé con ansias para ver de nuevo el verde y las flores. Recordé cómo en Guatemala se ven las Jacarandas florecer de morado y el Matilisguate (Tabebuia rosea) de rosado. Aquí, frente a nuestros apartamentos florecen unas flores blancas (encinos de Roble) que cubren el paisaje como copitos de algodón primaverales donde los pajaritos se regocijan cantando y buscando sus parejas para anidar. Los más precavidos juntan ramitas y se las ofrecen a sus parejas como una especie de "dote", esperando un piar de aprobación, o un aleteo corrector.
Realmente es increíble estar rodeados de tanta vida y tanta naturaleza y darse cuenta con señales tan sutiles que la primavera llega. Por las mañanas escucho a dos pájaros cardenales conversar y me pregunto, ¿cuántas personas los escucharán con tanta emoción? Yo escucho a los cardenales y veo primavera, veo vida, veo florecer el mundo ante mis ojos. Quizá los demás escuchan simplemente los sonidos que se los lleva el viento, y mientras sonrío, me siento afortunada de poder sentir la primavera en mi corazón, en mi piel
, en mí.Quizá porque vengo del país de la "eterna primavera" es que me entusiasma tanto esta estación, quizá sea por estar al lado de Sebas, quien se siente exactamente igual, quizás simplemente sea que nos maravillamos de las cosas sencillas, de aquél pajarito que nos mira, que nos acoge y nos saluda todas las mañanas. Me encantaría poder contestarles y que me escucharan, y que se dieran cuenta de cuánto los admiramos, de cuánto los queremos y sabemos que sin ellos el mundo sería distinto, sin música, sin alegría, sin primavera.
Mañana despertaré y será 22 de Junio, y se acercará el verano. Los pajaritos estarán trabajando de nuevo, para tener todo listo y a punto para recibir la nueva vida, y escucharemos nuevos cantos, nuevas melodías, y vendrá el verano. Con él vendrán las semillas nuevas, y otras flores, otros olores y otras voces; pero nada nos quitará la primavera, que se queda con nosotros como un perfume de aroma eterno, susurrando vida constantemente.
domingo, 28 de febrero de 2010
Viviendo a distancia el terremoto en Chile
En momentos como éstos es difícil expresar lo que sentimos los que vivimos lejos y tenemos familia en otros países. Quisiéramos tener alas y llegar tan pronto posible, o teletransportarnos a la velocidad del pensamiento. A pesar de no estar presentes en el terremoto en Chile, lo hemos vivido y sentido a través de imágenes.El teléfono sonó a las 2 de la mañana, y a pesar de estar acostumbrados a llamadas de la planta nada nos podía preparar para lo que escuchamos. Nico nos daba la noticia desde Austria. Cuando Sebas dijo la palabra terremoto y 8.8 (refiriéndose a la intensidad en la escala de Richter) mi corazón se fue al cielo. Desde entonces empezó la ardua tarea de ubicar a nuestra familia y pasar la noticia a quienes conocíamos.
Mi cuñada Victoria nos está acompañando en Houston y la despertamos para que estuviera con nosotros. Llamé a mis papás en Guatemala para que le avisaran a mi cuñado (con familia en Santiago) y que se unieran a la oración y los pensamientos, que eran los mismos: "ojalá todos estén bien".
Las imágenes en el noticiero empezaban a llegar y mostraban a un Santiago caído y destruido, a pesar que el epicentro había sido cerca de Concepción, donde estaban mis suegros, mi cuñada y mi abuelita. No había una sóla imagen de Conce, y nuestros miedos y temores se hacían cada vez más grandes.
La angustia crecía al paso de las horas y la frustración e impotencia que se siente en momentos com éstos es indescriptible. Síntomas como dolor de estómago, náuseas y diarrea nos acompañaron a lo largo de la madrugada, mientras nuestros teléfonos intentaban comunicarse. Nadie decía nada acerca de una posible tragedia, pero los tres lo pensábamos: y si algo les pasó?
A Victo finalmente la venció el sueño y abrumada se fue a la cama. Nosotros permanecíamos alertas, pues la adrenalina no nos dejaba dormir. A los pocos minutos Patty (mi hermana) estaba del otro lado en Guatemala, también en vela y nos acompañaba en la distancia, compartiéndonos links de noticias. Estábamos al tanto casi al mismo tiempo de la información. Iniciamos un pequeño centro de información en nuestro cuarto, con tres computadoras encendidas y la televisión mostrando imágenes sin sonido (pues los locutores y periodistas nos estressaban).
Mientras todo nos decía que había sido catastrófico nos manteníamos insistentes con esperanza, pero silenciosos y asombrados. Las primeras imágenes en Santiago eran terribles, no podíamos esperar nada mejor para Concepción. La madrugada avanzaba y ninguna persona de Chile parecía estar comunicada.
Intentos fallidos uno tras otro uno tras otro no nos impedían seguir intentando y ambos rezábamos en silencio pidiendo ayuda y calma. Indudablemente nos escucharon allá arriba, pues un ángel se conectó desde Punta Arenas. El amigo de Sebas, Luis nos decía que había podido comunicarse con su tía en Conce y que podía intentar comunicarse con la familia y así se unía a 9.400km de distancia.
Nuestros intentos de comunicación eran completamente en vano pero no perdíamos la esperanza. Amanecía pronto y ya todos los noticieros cubrían el terremoto. Las imágenes eran devastantes. De repente un rayo de luz en plena oscuridad, Luis nos llamaba via skype para contarnos que logró hablar con Fran, mi cuñada y nos decía que todo estaba bien. Un manto de seda blanca me acogía con tranquilidad mientras respiraba por fin profundamente.
Aliviados con esa noticia continuamos monitoreando lo que dejó atrás el terremoto. Nos admirábamos de lo frágiles que somos y lo instantáneo que pueden suceder situaciones así. Mientras tanto, seguíamos monitoreando a distancia, viviendo el terremoto desde aquí pendientes de lo que sucedería en el futuro.
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