Ernesto Sabato escribió: "la vida consiste en crear futuros recuerdos", ¿qué mejor lugar para almacenarlos que aquí?
jueves, 5 de julio de 2012
Mudanzas...(II)
Creo que la principal razón por la que no nos hemos mudado antes es simple: estar en el status quo es lo más cómodo del mundo.
Sin embargo, Estados Unidos es un país muy adaptable a los cambios. Las personas van y vuelven con tanta normalidad como los trenes en una Estación Central. No hemos conocido a nadie que haya permanecido en su casa por más de 15 años. Por esa razón, siempre hay historias de "cuando vivimos en el otro lado de la ciudad", o "cuando nos enviaron a otro Estado a trabajar". Historias de mudanzas van y vienen en el hablar cotidiano. Los estadounidenses se preparan desde niños para mudarse, cuando lo hicieron sus padres. Recuerdo perfectamente hace 3 años cuando nos mudábamos de un apartamento a otro y Tim, Vivian y Hillary nos ayudaron con sus pickups, su fuerza, su experiencia y por supuesto, su amistad. De no haber sido por ellos no habríamos podido terminar a tiempo. Esta vez va a ser un poco distinto, porque vamos a aprender de las experiencias pasadas. Darnos tiempo para empacar.
Como en aquella ocasión, esta vez hacemos un recuento de todo lo que hemos acumulado, y aprovechamos a deshacernos de las cosas innecesarias.
No hemos empezado aún el proceso completo, pero por lo menos estamos más cerca cada día. Dentro de poco, se guardarán nuestras pertenencias dentro de cajas para ser llevadas y acomodadas a un nuevo lugar.
Empezar con tiempo es la clave para una mudanza sin problemas. Esperemos poder lograrlo sin mayores percances.
lunes, 30 de abril de 2012
Quién me ha robado el mes de Abril?
Nosotros hemos estado casi inmersos en una rutina de trabajo-fin de semana-trabajo, o a veces es trabajo-trabajo-trabajo...
No me quejo, ambos trabajamos haciendo lo que nos gusta, pero el descanso es necesario. Lo digo como si fuera un tremendo descubrimiento: "descansar es esencial para vivir sanamente."
Lo increíble, es cómo en este ciclo todo pasa tan rápido. Llega lunes, llega viernes, luego lunes y viernes otra vez. Si no hacemos tiempo para descansar, el ciclo mismo nos lleva de la mano en un compás de 4/4 y 50 tiempos por minuto. Así pasa el tiempo y de repente me veo escribiendo sobre el mes de Abril que ya terminó y ni lo sentí.
Lo cierto es que John Lennon tenía mucha razón cuando dijo: "La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes".
sábado, 15 de octubre de 2011
La nueva cara de Pollo Campero
Luego de enterarme que efectivamente era el mismo Pollo Campero (es decir de la misma cadena Guatemalteca) decidimos por fin comer allí el día de hoy.
Me sorpendieron dos cosas inmediatamente:
1) Estaba super lleno el restaurante
2) Las personas dentro de él no eran exclusivamente "chapinas" o latinas.
Al entrar me saludó una señorita y me entregó el menú. Por supuesto no es el tradicional menú campero, de hecho del Campero conocido en Guate sólo está el "pollo tradicional" que es frito y sabe muy parecido al de Guate (ese fue el que ordené por supuesto).
De allí, hay para dónde escoger. Desde empanadas peruanas, hasta pollo asado pasando por los clásicos "churrascos" chilenos (es decir sandwich de carne). Un bar de salsas exquisitas, la que más me gustó fue la de chipotle-tamarindo. Venden también yuca y platanos fritos, flan, pastel de tres leches con coco, pie de queso con guayaba... en fin, sabores y fusiones muy bien escogidas.
Al ver que el menú también decía "ensalada chilena" Sebas la ordenó felizmente.
No está de más decirles que la comida estaba deliciosa. Sobretodo acompañada de una rica rosa de jamaica, horchata o refresco de guayaba. La fusión de sabores es fantástica y está perfectamente bien estudiada la población de este sector. En las mesas había de todo: latinos, estadounidenses, asiáticos, afroamericanos, en fin, lograron el objetivo. Ahora Pollo Campero es la sensación del momento.
Yo me sentía feliz y orgullosa que un restaurante tan guatemalteco tuviera tanto éxito en un lugar como Webster, Houston.
Quizá alguien más tradicional diga que ya no es "Campero", pero para mí estar apenas a 15 minutos de distancia un sabor de infancia que me trae lindos recuerdos es genial. Le doy la bienvenida al cambio y sé que con esta fusión van a tener muchísimo éxito!
Definitivamente volveremos!
martes, 11 de octubre de 2011
Visitando Guatemala
Llegué a Guatemala luego de 16 meses de ausencia. Lamentablemente el tiempo siempre es corto. Cada vez que llego me quedo con ganas de hacer muchas cosas; visitar más lugares, más personas, pero apenas da tiempo de organizarse. No sé cómo hay personas que pueden pasar años sin volver a su país natal. A mí me costó mucho estar tanto tiempo sin ver a mi familia, a mis amigos, sin conocer a nuestros dos sobrinos, por suerte solo fueron 16 meses. Encontré a la ciudad más verde, con árboles más altos, más tráfico y más casas en construcción. La gente siempre sonriente y amable. El clima mucho más frío que Houston, pero agradable, lleno de vegetación y vida. El ambiente acogedor de Guatemala es inigualable y envidiable. Siempre me parece curioso cómo todos se saludan al entrar a un elevador, una tienda de barrio o incluso en la calle, como si fueran amigos de toda la vida. Los buenos modales y la cortesía son parte de esa identidad Guatemalteca de la que me enorgullezco siempre. Es muy común estar en una cafetería pequeña y que quien sale diga “buen provecho” a los comensales que siguen dentro, de hecho se ve mal si alguien no lo hace al salir. Hacer colas en los trámites bancarios o demás entidades puede no ser aburrido, pues siempre hay alguien dispuesto a contar su vida. Yo me encontré a una señora en la cola de la Embajada. No recuerdo su nombre, pero me contó que trabajaba en el Hospital Roosevelt, que tenía 4 hijos y que tres de sus hermanas estaban en Los Ángeles. Me contó de la situación de carestía en el Hospital, de las huelgas de los trabajadores, el buen trato a los pacientes, de las prestaciones laborales y de los candidatos políticos. Estuvimos conversando hasta que llegó la entrevista. Lo encontré fantástico, pues alrededor mío todos hacían lo mismo: conversaban con extraños como si fueran buenos amigos, situación normal en Guatemala pero extraña en otros países.
Guatemala es un país de completa diversidad y ese contraste de culturas lo hace rico en muchos aspectos, a mí el que más me gusta es la diversidad gastronómica. Siempre tengo la suerte de tener familia y amigos que me consienten cuando llego, preparándome platos especiales y deliciosos. En Houston aunque sean los mismos ingredientes, los sabores son distintos, no sé por qué. La frescura y sabor de cada plato es inigualable. Por eso cuesta explicar estando fuera que se extraña la comida, porque no es un solo plato, es el sabor en general.
Me encanta llegar a Guatemala y darme cuenta de lo maravillosa que es su gente. Veo alrededor y compruebo que la mayoría es gente trabajadora que hace lo que puede por salir adelante. Por eso siempre me entristezco de leer las noticias o de escuchar de todos que la situación ha empeorado. También llegué a encontrar a una Guatemala con mucho miedo. En general todos reconocen que Guatemala es un país con mucha violencia y viven pendientes de las noticias en los periódicos o en las reuniones. Creo que son pocas las reuniones donde no se hable de la inseguridad, lo cual sigue alimentando el miedo. Es extraño cómo todos dicen que siguen robando celulares, pero a la misma vez la gente sigue comprando celulares robados (lo cual genera más demanda para robarlos).
Por mi parte, intenté lo más posible disfrutar al máximo; disfrutar estar en familia, compartir con los amigos, disfrutar del clima y la comida. Intenté darme cuenta que es un país lleno de vida y con muchísimo potencial, viendo siempre el vaso medio lleno.Espero pronto poder volver pronto y ésta vez acompañada de Sebastián que me hizo muchísima falta. Visitar a la familia es muy importante, ya sea en Chile o en Guate, por eso es necesario hacerlo más seguido.
lunes, 12 de septiembre de 2011
En elecciones nuevamente y a segunda vuelta con sorpresa y decepción
No sé por qué me sorprenden los resultados de las elecciones en Guatemala, si en realidad el país no ha cambiado mucho. Mi papá dice que la gente no tiene memoria electoral (o política), pues se repiten en ciclos las mismas cosas con distintos nombres. Nuevamente tiene razón.
Creo que mi sorpresa llega porque leyendo en la comunidad virtual (y social) me he dado cuenta que la mayoría de la gente que conozco opinamos parecido (claro, es de esperarse). La mayoría no se dejó engañar por canciones populistas ni promesas falsas. Leyeron los planes de gobierno, escucharon las propuestas, estuvieron al tanto de los foros políticos, en fin, hicieron lo que pudieron para razonar el voto. Pero a la hora del resultado final, la gente más educada no es la que manda. Una realidad triste.
A veces confirmo que Guatemala está dividida en 2 países, uno lo forma las dos grandes ciudades (Guatemala y Quetzaltenango), donde por supuesto hay más educación y desarrollo. El otro país es una realidad distinta, rural, ignorante, donde canciones y promesas vacías y tontas todavía engañan. Qué hacer con estas dos realidades?. Cómo afrontar este GRAN problema de desigualdad?
Cuando visité San Cristóbal Totonicapán fue la primera vez que me sentí turista en mi propio país. Fue allí donde me di cuenta de la gran división no sólo social, sino cultural y lingüística. Me preguntaban y "De dónde viene?" casi como si me preguntaran "de qué país viene?". Entonces, en el contexto electoral, es de esperarse dos resultados opuestos. Pero de todas formas, la cachetada de la realidad cae como una mano de fuego que pega y quema fuerte.
En noviembre será la segunda vuelta, y me pregunto, cuál de los dos países se hará notar? Lamentablemente la Guatemala educada es el país minoritario. Entonces, qué hacer?
Los comentarios en Facebook dicen cosas como decidir entre el SIDA o el Cancer para Guatemala, refiriéndose a los dos candidatos a presidente para la segunda vuelta. Es triste ver estos resultados y sentirse atados de manos. Sobretodo en un país tan desigual y dividido donde la mayoría de votantes no tienen idea por quién están votando y no se dan cuenta que su voto (a la larga) genera decisiones grandes para el país.